Muy buenas luchas con finales malos, el fin de las aspiraciones de Drew McIntyre y la consolidación de Bianca Belair como campeona fueron parte de la despedida de los PPV’s desde el WWE ThunderDome, emitido la noche del 20 de junio del 2021 desde el Yuengling Center de Tampa, FL.

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El Kickoff tuvo la lucha entre Natalya (c/Tamina) y Mandy Rose (c/Dana Brooke), como consecuencia del brawl que tuvieron las dos parejas en RAW. Ambas se enfrentaron por varios minutos, en una lucha donde en RAW no habrían pasado los 10, con mucho llaveo y con la victoria que pudo haber sido para cualquiera. Finalmente, Nattie puso su experiencia y con su Sharpshooter venció por rendición.

Puedes ver el Kickoff completo de WWE Hell In A Cell 2021 aquí

De inmediato veríamos descender la Hell In A Cell, ya que el PPV abriría con la lucha por el SmackDown Women’s Championship entre Bianca Belair y Bayley. Gran combate para iniciar la velada, que tuvo dos partes: la primera fue el choque de la potencia física de Bianca con la experiencia y viveza de Bayley, pero que con el pasar de los minutos fue adquiriendo mayor intensidad y violencia, también centrada en la trenza, donde Bayley la amarró a la cuerda y a una silla, pero que la campeona terminó jugándola a su favor. Una escalera presente fue determinante para el final, ya que Bianca se lanzó sobre Bayley encima de la escalera, para después rematarla con el KOD sobre la misma y llevarse una victoria necesaria para que su reinado, que partió con mucha proyección, no vaya quedando al olvido.

Seguíamos con la lucha entre Cesaro y Seth Rollins. Otra tremenda demostración de talento de ambos, totalmente positiva para la construcción del suizo como la más segura carta de destronar a Roman Reigns, pero con la duda de que esto se pueda alargar. Tras sufrir con las llaves de rendición y la fuerza de Cesaro, Rollins quedó en posición de Cradle y se llevó una sorpresiva victoria.

La tercera lucha fue la de Alexa Bliss frente a Shayna Baszler (c/Nia Jax & Reginald). Las acciones de Alexa eran iguales a las de “The Fiend”, con ese dejo de masoquismo con las risas mientras era atacada, dando a entender de que aún no abandona su sombra. La única novedad fueron los poderes telepáticos de la dueña de Lilly, dominando la motricidad de Nia y haciendo que ésta abofeteara a Reginald. Sister Abigail modificada que terminó en DDT y el Twisted Bliss, para que Alexa cerrara una predecible victoria.

Posteriormente, la lucha entre Kevin Owens y Sami Zayn. Combate marcado por Owens vendiendo el Nigerian Nail del Commander Azeez 48 horas antes en SmackDown, sumado a una lesión en uno de sus brazos que mermó su performance, y que claramente, Sami lo tomó a su favor. La lucha al estilo de este clásico canadiense, bien rápida y fluida, mostrando cómo se conocen a la perfección. Tras cartón, Sami se llevó la victoria merced a una Helluva Kick y la cuenta de tres.

Ya en la parte alta de la cartelera, tuvimos a Rhea Ripley defendiendo el RAW Women’s Championship ante Charlotte Flair. Fue una lucha bastante intensa, cumpliendo con el rol de ser las dos mujeres alfas de RAW, mucho ida y vuelta, pero con un final atípico. Rhea atacó a Charlotte con la cubierta de la mesa y la lucha terminó en DQ a favor de Charlotte, y con esto Rhea siguió siendo campeona. Tras el final, Rhea siguió atacando a Charlotte y la remató con el Riptide.

Y para cerrar, la Hell In A Cell Match con la última oportunidad de Drew McIntyre para alcanzar el WWE Championship de Bobby Lashley (c/MVP), ya que si perdía, no podría optar a una opción titular mientras Lashley sea el campeón. Efectivamente esta narrativa hizo que el combate haya sido el mejor de la saga, debido a que entraron con todo —como siempre lo han hecho—, pero acá estaba el sentido del todo o nada para el escocés que se mostró en cada brutalidad que se vio. La mayoría del combate se dio en ringside, con una serie de artillerías como mesas, sillas, Kendo Sticks, y el escalón metálico que entró en acción a los pocos minutos. MVP también ayudaba desde afuera de la estructura a Lashley, pasándole su bastón o poniendo un Kendo Stick como pasador en una esquina para aprisionar a McIntyre. Otro aspecto a destacar entre estas dos bestias fue que varias veces volvieron de la nada a la lucha, cuando se asumía que estaban perdidos.

Cuando el árbitro fue golpeado por accidente, MVP entró a la jaula y al darse cuenta que había sido cerrada sin escapatoria, quedó a merced de McIntyre y lo atacó incluso con una Claymore. Luego vino otra secuencia brutal con mesas rotas, demostrando que aún les quedaba resistencia para seguirnos dando ese ritmo. Todo bonito como les estoy contando, salvo… el final. Cuando venía la Claymore como golpe de gracia a Lashley, MVP se recuperó y le tomó la pierna a McIntyre, dejándolo a merced de un Roll-Up de Lashley, quien venció por cuenta de tres.

No digo que el triunfo de Lashley no haya sido merecido, porque a la luz de lo visto, cualquiera que haya ganado habría sido satisfactorio, pero ya es un recurso bastante repetitivo si la idea era generar odiosidad con el descontento de una lucha que fue extraordinaria desde todo punto de vista.

Con Lashley alzando el WWE Championship y el rostro de desazón de McIntyre, cuyo futuro pasa a ser incierto, finaliza Hell In A Cell 2021. Nos encontramos mañana lunes en RAW.


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