La agrupación de Lucha Libre más austral del mundo regresó a los shows presenciales y lo transmitió para todo el mundo a través de su canal de Youtube. Repasemos la cartelera de 5 encuentros que se llevaron a cabo desde Punta Arenas, región de Magallanes.

Johny Days salió a saludar al público para abrir la jornada. La estrella local agradeció al público pero fue interrumpido por el iquiqueño Razor. Los comentaristas actuaron muy sorprendidos por la presencia del nortino, demasiado diría yo, considerando que la lucha entre ambos ya estaba anunciada desde antes, por lo que su presencia era sabida. Lo que ocurrió es que Razor tomó el micrófono y se lanzó en contra de la ciudad de Punta Arenas y basureó a Days. Éste le respondió diciéndole que “ha pasado un año y ocho meses para que digas las mismas weás que dicen todos los weones”. Ambos intentaron golpearse pero Razor fue el que pudo conectar su superkick lo que encendió su lucha de más adelante.

La primera lucha de la jornada fue Monky vs. Rocko Cruz.
Ambos son locales y conocidos por los comentaristas, pero apenas sonó la campana el “mono asqueroso” sacó desde sus ropas lo que prometió: un plátano, el que le ofreció a Cruz, pero éste no acepto la oferta. Monky sacó una segunda banana y jugaron un poco con el público. Un segmento gracioso que probablemente fue más gracioso en vivo que por la pantalla, pero sirvió para romper el hielo. Ya en la lucha Monky sacó un nuevo plátano, se lo frotó por todo el cuerpo (literal todo el cuerpo) y se lo metió por la fuerza en la boca a su oponente, desatando el asqueo de los presentes. El resto del encuentro giró en torno a que Cruz era mucho más pesado que el enmascarado y por lo tanto, tenía más fuerza y, a pesar de que sus golpes se veían bastante suaves (por no decir débiles), Monky puso de lo suyo para hacerlo lucir bien. “El rey de la Patagonia” mostró su lado de rudo cuando abrazó al árbitro sólo para golpear en la zona baja a su rival, pero cuando quiso buscar una package piledriver Monky escapó, le dio una vuelta al oficial y escupió algún líquido por la boca, lo que cegó a Cruz, le aplicó a duras penas una contralona y se quedó con el triunfo en una lucha que fue más cómica que otra cosa y con el afán de meter a la gente en el espectáculo y en ese sentido creo que cumplió, porque no hubo mucho más que rescatar.

Diamante vs. Cristian Mour
Mour comenzó inmediatamente mostrando su cara de rudo cuando hizo que el árbitro revisara uno de los esquineros, sólo para aplicar una patada baja al enmascarado, luego siguió con una powerbomb y trató de asfixiar a su rival con las cuerdas, mientras los comentaristas le alababan todo lo que hacía porque es “su jefe”. La joven promesa intentó reaccionar y ambos intercambiaron machetazos, pero Mour siguió en control con movidas rudas y luego le aplicó su llave de rendición Final del Contrato, pero Diamante logró escapar a punta de codazos y convirtió el ataque en su finisher Shinemaker (un neckbreaker con giro) para una victoria bastante rápida, donde Diamante no hizo mucho más que la secuencia final para vencer.

Aaron Grodd vs. Ultraviolento
Grodd claramente es más conocido por el público y obtuvo una reacción inmediata, aunque se encargó de dejar en claro que venía como heel. El face no se dejó intimidar por los menosprecios de Grodd y en pocos minutos quedó claro que esta lucha tendría mejor nivel que las anteriores. Aaron siguió con su estilo rudo y hasta le mordió la cabeza al de los dreadlocks, aunque su máscara lo protejía. Grodd estuvo cerca del triunfo cuando buscó una contralona con giro pero el enmascarado le ponía corazón y aplicó una patada al rostro casi al ras de la lona, buscó las alturas y aplicó una springboard DDT, pero su rival puso el pie en la cuerda en el último instante. Ultraviolento sobrevivió una powerbomb, bloqueó un rodillazo y atacó con muy buen Canadian destroyer pero que no le dio el 3. Después de una serie de revertidas Ultraviolento logró conectar su movida final Sin Retorno y se quedó con la victoria para la alegría de la audiencia. Una lucha, como decía, de un nivel bastante más elevado que las dos primeras y que también duró más y, a pesar de un par de resbalones, supieron sacarla adelante de una forma más que correcta.

Luego tuvimos una pausa intermedia de unos 15 minutos, pero los comentaristas supieron rellenar, aunque se les olvidaba que estaban en cámara a ratos cuando se soplaban cosas al oído por ejemplo.

Luego de eso apareció la nueva accionista de Krenn Lucha Libre quien se presentó como Magany. Dijo que le iba a poner el toque femenino y belleza a esta agrupación, además de que iba a traer más gente del norte, como ella es “la niña bonita de Magallanes” presentó al “niño bonito de Valdivia” Hans Kaempfer. Los comentaristas nuevamente exclamaron sorprendidos como si recién se enteraran de la presencia del valdiviano, a pesar de haber sido publicitado por todas partes. Kaempfer tomó el micrófono y ahora sí se escuchaba claro. Mencionó que el año pasado se enfrentó con Bill J. Jorquera y no sólo lo venció sino que lo humilló. Lo trató de feo y de “poco dotado” y de una vergüenza, además de meterse con la gente, e hizo oficial el reto abierto. En ese momento apareció el propio Jorquera, quien aceptó que dio excusas para no enfrentarse con él y que estaba lesionado, pero ahora sí quiere desafiarlo bajo sus términos, por lo que propuso una lucha sin descalificación. Kaempfer le propuso cerrar el trato con un apretón de manos y luego atacó a traición en la pierna, entraron los árbitros para separarlos y confirmaron que ambos se enfrentarían en la lucha estelar. El segmento fue correcto pero a ratos se hizo muy largo, se pudo haber hecho más al grano, pero dentro de todo estuvo bien.

El evento co-estelar fue Razor vs. Johny Days.
El segmento inicial sirvió para que el público tomara a Days como su favorito desde el comienzo y mostraran su reprobación con el iquiqueño. Lamentablemente en este punto la transmisión, que hasta ese momento había sido impecable, comenzó a trabarse un poco y se perdían momentos de la acción, aunque el audio continuaba normal y servía para poder seguir lo que ocurría. Razor dominó al magallánico en los primeros minutos y con su actitud sobrada lo buscaba ridiculizar. Debido a los cortes en la imagen nos perdimos un par de movidas fuertes como una patada giratoria, unas puñaladas a la espalda y unas movidas aéreas. Lo que sí se vio fue el vuelo en un tope suicida del nortino hacia afuera del ring, en un piso sin protección, que de verdad se vio impresionante y bastante peligroso, luego puso a Days sobre la mesa de los comentaristas pero el local se escapó del peligro, azotó la cabeza de su oponente contra los postes y atacó con un crossbody en la falda del ring. Continuaron con la lucha en el piso del gimnasio por unos minutos y Days vendió el dolor en la pierna que le atacaron en el primer segmento. Razor continuó el castigo con un suplex y la gente comenzó a apoyar al héroe local. Cuando Razor aplicó su finisher golpeó al árbitro por accidente y no hubo cuenta. Cuando volvió a reaccionar Days aplicó su movida que los comentaristas nombraron como back to reality (aunque no se pudo ver) y atrapó al rudo en una llave de piernas que fue revertida en un par de ocasiones, pero la logró mantener y finalmente Razor sucumbió ante la palanca y se rindió dándole el triunfo al patagón y el aplauso del público presente. Lucha muy entretenida que hizo que el público se metiera en la historia, además el segmento inicial sirvió mucho para la misma y el iquiqueño hizo un muy buen trabajo como rudo.

El evento estelar fue Hans Kaempfer vs. Bill J. Jorquera. Lucha sin descalificación.
Kaempfer no dejó que su rival terminara su entrada y lo atacó por la espalda y el árbitro hizo sonar la campana inmediatamente. El valdiviano sacó una silla desde abajo del ring pero se le desarmó en la mano antes de que pudiera ocuparla, ahí fue cuando Jorquera tomó la ofensiva. En el intertanto seguimos perdiéndonos algunas movidas y el valdiviano ya había retomado el control y comenzó a hacer gala de su atleticismo y estado físico. El niño bonito estuvo cerca del triunfo con un super codazo biónico y quiso buscar una plancha desde lo alto, que aparentemente llevaba giro (adivino que una 450), pero la falló y Jorquera le respondió con un rodillazo. El dueño de casa buscó el triunfo con un bombazo y luego intercambiaron golpes en el piso del recinto entre el público. Kaempfer luego atacó con un golpe en la zona baja y buscó castigar sobre la mesa de comentarios, pero Bill lo evitó, Jorquera sacó de alguna parte la protección metálica de su rodilla y golpeó con ella en la cabeza de su oponente y lo tendió sobre la mesa, iba a buscar los escalones pero cuando quiso reacomodar a Hans, la mesa se desarmó sola. En este punto la lucha se tornó lenta y se notaba que buscaban la forma de cómo continuar, entonces Bill atacó con una DDT con agarre pero no pudo continuar con la cobertura y se quedaron un buen rato tendidos. Kaempfer respondió con su propia DDT y remató todo con un segundo super codazo biónico desde la tercera cuerda para alzarse con el triunfo.

Una lucha que no estuvo tan a la altura de la anterior y que se notó con poco ritmo en especial de Jorquera. El colapso de la mesa les jugó en contra porque al parecer ese era el final planeado y se demoraron mucho en continuar la acción, lo que afectó el momento final. Tal vez hubiera funcionado mejor como co-estelar para dejar el triunfo de Johny Days para el final.

Después de la campana Kaempfer levantó a su contrincante para que el público lo aplaudiera y lo abrazó en señal de respeto y hasta lo ayudó a salir del ring. Cuando los relatores comenzaban a despedirse, Kaempfer pidió el micrófono y agradeció a Krenn y al público.

En definitiva, fue un show con buena producción audiovisual, en el primer segmento el audio no funcionó bien pero luego lo solucionaron y se escuchó todo perfecto, el resto del evento tuvo un sonido impecable. Tenían una cámara fija y otra secundaria pero básicamente ambas tenían el mismo ángulo, pudo haber sido más efectivo ponerla en el ángulo contrario tal vez. También siento que casi todos los luchadores olvidaron que habían cámaras, salvo Razor y Kaemprfer, ninguno más jugó con ellas ni miró al lente. Cabe destacar también el buen trabajo de los comentaristas, que lamentablemente no me enteré de sus nombres, pero hicieron un buen cometido rellenando entre las luchas contándonos un poco del pasado de los luchadores y animando al público presente con su entusiasmo.

Como lucha me quedo con Razor vs. Johny Days y en un segundo escalón Aaron Grod contra Ultraviolento. En sí un show bastante redondo y bien armado en el sentido de la producción, lo que hace tener ganas de ver el próximo: KaruKinka, el 19 de diciembre, donde me gustaría ver más historias, más y mejores luchas y lo más importante: títulos. Esperemos que Krenn siga creciendo para que nos entreguen más de la lucha más austral del mundo.

Revisa la entrevista que tuvimos con Monky y Kaempfer en vivo en El Late de Rasslin:

Mira Klóketen: El inicio completo en el siguiente video:


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